Las reformas: Sostenibilidad económica, necesidad o conveniencia política. (2 de 2)
Por
Julio César Concepción Rodríguez -
Noviembre 5, 2025

La Ley 168-21 es
la Ley de Aduanas de la República Dominicana, promulgada en
agosto de 2021. Esta ley moderniza el sistema aduanero
dominicano para facilitar el comercio exterior, alineándolo con
estándares internacionales, y promueve la eficiencia y la
transparencia en las operaciones de importación y exportación.
Entre sus principales novedades se encuentra la reducción del
plazo para la declaración de mercancías importadas, la
implementación de tecnología y medidas para apoyar a las (MiPymes).
Esta ley y sus reglamentos regulan el ejercicio de la potestad
aduanera y las relaciones jurídicas que se establecen entre
Aduanas. Transformaciones legales, tecnológicas y de
infraestructura de gestión que responden a una nueva cultura de
visión y servicio, y l objetivo oficial es el de convertir al
país en un hub logístico y las oportunidades que esto trae para
la economía dominicana.
Esta ley tiene como objetivos: a) Facilitar y agilizar las
operaciones de comercio exterior. b) Controlar y fiscalizar el
paso de las mercancías, importadas y exportadas. A su vez
moderniza y simplifica los regímenes y procedimientos aduaneros,
lo que contribuirá una mayor agilización en los trámites de
despacho de las mercancías. Creando mayor facilidad una mejor
comprensión y cumplimiento de los trámites y procedimientos
aduaneros. Así como el establecimiento de los Impuestos
Generales de Importación y Exportación y las demás leyes y
ordenamientos aplicables, que regulan la entrada y la salida al
y del territorio nacional de mercancías y de los medios en que
se transportan o conducen, el despacho aduanero y los hechos o
actos que deriven de éste o de dicha actividad.
El monitor fiscal del FMI sugiere a los países cerrar las
brechas del gasto público
Para mejorar el nivel de vida y aliviar las presiones fiscales,
los gobiernos deben tomar medidas decisivas que fortalezcan el
crecimiento económico y racionalicen de manera eficiente y con
suficiencia la calidad del gasto público. El gasto público en
inversión y educación puede reducir con eficacia la desigualdad
de ingresos, destaca el informe Monitor Fiscal.
El FMI, opina que los
países pueden mejorar sus perspectivas de crecimiento una vez
que redireccionen el gasto público hacia áreas que aumenten la
capacidad productiva de la economía. Es de decir aumentar la
eficiencia del gasto priorizar las reformas orientadas al
fortalecimiento institucional. Estas reformas deben centrarse en
luchar contra la corrupción y mejorar la transparencia y la
rendición de cuentas mediante mecanismos robustos de control del
gasto y la publicación de los manejos de los presupuestos.
Sacar el mayor provecho a las oportunidades que ofrece la
digitalización para mejorar las operaciones de finanzas públicas
y la prestación de servicios. Así como ampliar la participación
del sector privado, mediante la subcontratación de funciones no
esenciales del gobierno y la colaboración en proyectos de
inversión, estas acciones pueden mejorar la eficiencia del gasto
y crear espacio presupuestario, siempre que los riesgos fiscales
se gestionen apropiadamente.
En las últimas décadas, la inversión pública como proporción del
gasto total ha disminuido, mientras que el gasto en educación
pública se ha estancado. La masa salarial representa una parte
importante del gasto, y los salarios del sector público suelen
superar a los del sector privado, distorsionando los mercados
laborales. Actualmente, estas brechas de eficiencia en el gasto
público se estiman en aproximadamente un 31% en las economías
avanzadas, un 34% en los mercados emergentes y un 39% en los
países en desarrollo de ingreso bajo. Es necesario trabajar en
la rigidez en las estructuras de gasto, sobre todo en las
economías avanzadas y en grandes economías de mercados
emergentes, lo cual limita las posibilidades de realizar
reformas significativas.
El crecimiento mundial continúa siendo débil, mientras que los
ya elevados niveles de deuda pública siguen aumentando, pero al
mismo tiempo, el aumento del gasto en defensa, el envejecimiento
de la población y las mayores tasas de interés ejercen nuevas
presiones sobre las finanzas públicas. Las reformas del gasto no
solo fortalecen la resiliencia económica, sino que también
sientan las bases para un futuro más próspero. Aumentar la
inversión en infraestructuras, manteniendo constante el gasto
total mediante una reducción del consumo público, se asocia con
incrementos del PIB., a largo plazo
En síntesis la aplicación de todo el carrusel de medidas
correctivas, y circunscribirse de manera compromisaria a
ejecutar y/o aplicar los requerimientos necesarios, siendo
inclusivos con los sectores que complementan el ecosistema, que
definitivamente proporcionaran, que las necesarias reformas
puedan realizarse con equidad.
El Autor es: MBA, CPA, O&M.
