Jurista Cándido Simón
propone evaluación permanente de jueces de la SCJ y un presidente de
carrera
El abogado plantea que el desempeño de los magistrados sea medido
de manera continua y con criterios técnicos, y defiende la
continuidad de la transformación digital de la justicia
Por redacción -
Agosto 13, 2026

Santo Domingo, R.D.-
El abogado Cándido Simón planteó que la evaluación de los jueces
de la Suprema Corte de Justicia debe realizarse de manera
permanente, con criterios técnicos y objetivos, y no limitarse a
una comparecencia puntual ante el Consejo Nacional de la
Magistratura (CNM) al concluir el período de siete años.
Durante una entrevista en el programa Toque Final con el
periodista Julio Martínez Pozo, por Antena 7, Simón precisó que
una presentación ante el CNM no necesariamente permite
determinar la calidad de la gestión de un magistrado, porque una
comparecencia de ese tipo puede evaluar la capacidad de
responder a determinadas preguntas, pero no necesariamente el
desempeño acumulado durante años de ejercicio.
“Los jueces de la Suprema Corte de Justicia y de las altas
cortes no deben ser examinados, sino evaluados”, afirmó Simón.
A su juicio, el proceso debe permitir valorar la gestión
completa de los magistrados mediante indicadores que aporten
información objetiva sobre su desempeño.
Como parte de esa evaluación permanente, propuso considerar,
entre otros elementos, las decisiones que hayan sido revocadas o
ratificadas, así como la responsabilidad particular del
magistrado en las decisiones posteriormente revisadas por otras
jurisdicciones.
Simón consideró que el Consejo Nacional de la Magistratura tiene
la facultad institucional para realizar la evaluación de los
jueces de las altas cortes, pero planteó la necesidad de
fortalecer los mecanismos técnicos y metodológicos utilizados
para cumplir esa función.
“Yo lo que recomiendo es que el Consejo disponga por reglamento
un proceso de evaluación permanente a los jueces”, sostuvo.
Juez de carrera, liderazgo y capacidad de gestión
Al ser consultado sobre el perfil que debería tener el próximo
presidente de la Suprema Corte de Justicia, Simón expresó su
preferencia porque sea un juez de carrera.
Explicó que un magistrado con trayectoria dentro del Poder
Judicial ya conoce el funcionamiento de la institución y sus
estructuras, lo que permitiría asumir la conducción del sistema
sin dedicar tiempo a aprender una dinámica institucional que ya
existe.
“Yo preferiría que sea un juez de carrera”, manifestó.
No obstante, señaló que la experiencia judicial por sí sola no
sería suficiente. Consideró que el presidente de la Suprema debe
contar también con capacidad gerencial y liderazgo para conducir
el Poder Judicial y ejercer la presidencia del Consejo del Poder
Judicial.
“Uno de los grandes dotes o los principales dotes que debe tener
es capacidad gerencial”, sugirió el jurista.
Para Simón, se requiere una persona capaz de dirigir no
solamente los aspectos operativos del sistema, sino también de
ejercer un liderazgo institucional sobre el conjunto del Poder
Judicial.
Independencia y ética judicial
El abogado también abordó el tema de la independencia judicial y
la eventual trayectoria política de quienes puedan llegar a las
altas cortes.
Simón explicó que haber tenido participación política no
descalifica por sí mismo a una persona para ejercer como juez,
siempre que exista independencia en el desempeño de la función.
“Ser político no es pecaminoso en sí mismo. Es pecaminoso si
usted utiliza la política o la función que desempeña para hacer
las cosas incorrectas”, sostuvo.
En su opinión, lo determinante es que el magistrado no utilice
la función judicial para favorecer intereses partidarios y
preserve su independencia al momento de adoptar decisiones.
En ese contexto, planteó que una de las expresiones más claras
de independencia judicial es que el juez no se sienta
comprometido con quien haya contribuido a su designación.
“El mejor juez es aquel que sale mal agradecido a quien lo
impulsó para designarlo”, expresó.
Continuidad de la justicia digital
Simón también defendió la continuidad del proceso de
transformación digital del sistema de justicia, especialmente en
aquellas áreas en las que la presencia física de las partes no
resulte indispensable.
Consideró que la digitalización permite ahorrar tiempo y
facilitar el acceso de los usuarios a los servicios judiciales,
mediante herramientas que posibilitan consultar procesos,
acceder a decisiones y realizar determinadas actuaciones sin
necesidad de trasladarse físicamente a los tribunales.
Señaló que esa modalidad tiene especial utilidad en materia
civil, donde, a su entender, muchas actuaciones pueden
realizarse de manera digital.
Al mismo tiempo, reconoció que existen procedimientos en los que
la presencia personal y la exposición oral continúan siendo
necesarias, entre ellos determinados casos de la jurisdicción
penal, las acciones de amparo y los procedimientos de
referimiento.
Por ello, planteó que quien asuma la conducción de la Suprema dé
continuidad a la estrategia de justicia digital y amplíe su
aplicación en aquellas áreas donde las características de los
procesos permitan reducir la presencialidad sin afectar las
garantías de las partes.
Una evaluación durante toda la gestión
Para Simón, uno de los principales desafíos consiste en pasar de
una evaluación concentrada al final del período a un modelo que
permita conocer de manera progresiva el desempeño de los
magistrados.
Su propuesta es que el Consejo Nacional de la Magistratura pueda
disponer de un mecanismo reglamentario que permita recopilar
información durante toda la gestión de los jueces y utilizarla
posteriormente para una evaluación integral.
El abogado insistió en que una gestión de siete años no puede
valorarse adecuadamente a partir de una sola comparecencia.
“Usted no necesariamente pasa la materia con un examen, como
pasa en las universidades, en las escuelas, de un día; usted no
necesariamente demuestra que domina la materia”, explicó.
Las declaraciones fueron ofrecidas por Cándido Simón durante una
entrevista en Toque Final, en la que también abordó la evolución
del Poder Judicial dominicano, la formación de jueces de
carrera, la transformación digital y los retos institucionales
relacionados con la evaluación de los magistrados de las altas
cortes.
