Duarte: el Padre de la Patria que ningún gobernante quiso imitar
“Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda Potencia extranjera o se hunde la isla.” Juan Pablo Duarte
Por
Dr. Amín Cruz -
Enero 26, 2025

Cada 26 de enero, la República Dominicana conmemora el natalicio
de su fundador, Juan Pablo Duarte y Díez, Padre de la Patria,
ideólogo supremo de la nacionalidad dominicana y ejemplo moral
insuperable de desprendimiento, sacrificio y coherencia ética.
Sin embargo, a más de dos siglos de su nacimiento, surge una
pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Por qué los gobiernos
dominicanos exaltan el nombre de Duarte, pero ignoran
sistemáticamente sus ideales?
Juan Pablo Duarte nació el 26 de enero de 1813 en la ciudad de
Santo Domingo y fue bautizado el 4 de febrero de ese mismo año
en la Iglesia de Santa Bárbara. Fue hijo del comerciante español
Juan José Duarte y de Manuela Díez Jiménez, dominicana oriunda
de El Seibo.
Tras la invasión haitiana de 1801 encabezada por Toussaint
Louverture, la familia Duarte se vio obligada a emigrar a Puerto
Rico, donde nació su hermano Vicente Celestino. Regresaron al
país en 1809, luego de la Guerra de la Reconquista, cuando Santo
Domingo volvió al dominio español.
Desde muy joven, Duarte se formó intelectualmente en Estados
Unidos y Europa, especialmente en España, donde entró en
contacto con las ideas liberales, republicanas y democráticas,
que marcarían de forma definitiva su pensamiento político. A su
regreso, fundó la Sociedad Secreta La Trinitaria, núcleo
ideológico y operativo del movimiento independentista.
La Trinitaria funcionó bajo un estricto régimen de
clandestinidad, conspirando contra el dominio haitiano de
Jean-Pierre Boyer, con el lema inmortal: “Dios, Patria y
Libertad”.
Duarte, aun desde el exilio forzado, fue el alma doctrinaria del
movimiento que culminó el 27 de febrero de 1844, cuando en la
Puerta de la Misericordia, Ramón Matías Mella disparó el
legendario trabucazo que selló el nacimiento de la República
Dominicana.

Entre los héroes que materializaron el ideal duartiano figuran:
Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella, María
Trinidad Sánchez, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandro Pina, Félix
María Ruiz, José María Serra, Vicente Celestino Duarte, Antonio
Duvergé, entre muchos otros patriotas.
Juan Pablo Duarte entregó su fortuna y la de su familia a la
causa independentista, provocando su ruina económica. En 1843
encabezó un levantamiento de carácter liberal y progresista, que
fracasó, lo que le valió el exilio en Venezuela.
Tras proclamarse la independencia, Duarte regresó de inmediato
al país, dispuesto a servir a la nueva nación. Sin embargo,
ocurrió una de las mayores injusticias de nuestra historia: el
fundador de la República fue excluido del poder, perseguido y
desterrado.
Los sectores conservadores y anexionistas, encabezados por Pedro
Santana, Tomás Bobadilla, Buenaventura Báez y otros, impusieron
sus intereses personales y coloniales, traicionando el proyecto
republicano y democrático de Duarte y expulsándolo nuevamente al
exilio. Duarte: el fundador que no quiso ser presidente de
manera autoritaria.
Juan Pablo Duarte constituye un caso excepcional en la historia
universal: fue fundador, ideólogo y guía de la independencia,
pero nunca aspiró al poder por ser el líder, fundador y guía de
la Sociedad Secreta la Trinitaria y del movimiento
independentista, ni ocupó la presidencia de la República por
imposición. Su grandeza residía en el servicio, no en la
ambición.
Mientras otros se disputaban cargos, Duarte defendía principios.
Mientras otros negociaban poder de la soberanía, Duarte
proclamaba independencia absoluta. Por eso fue marginado.
Durante la Guerra de la Restauración, Duarte regresó al país y
se puso a las órdenes del gobierno restaurador en armas de
Santiago de los Caballeros, que lo designó representante y
embajador plenipotenciario honorífico, con la misión de obtener
apoyo internacional contra la anexión española y sin titubeo
cumplió la función magistralmente.
Como diplomático e historiador, sostengo en mi libro “República
Dominicana en las Naciones Unidas 1945–2018, un documento para
la historia” que Juan Pablo Duarte es el primer diplomático
dominicano de nuestra historia patria.
Duarte pasó sus últimos años en Venezuela, subsistiendo
modestamente junto a su familia gracias a una fábrica de velas.
Falleció el 15 de julio de 1876 en Caracas. Sus restos fueron
trasladados a Santo Domingo en 1884, y el 27 de febrero de 1944,
junto a los de Sánchez y Mella, fueron depositados solemnemente
en el Altar de la Patria, en la Puerta del Conde.
De más de 65 gobernantes que han pasado por la presidencia de la
República entre efímero, golpes de Estado, dictaduras y procesos
electorales, solo dos intentaron gobernar inspirados en los
ideales duartianos: el profesor Juan Bosch y el doctor Francisco
Henríquez y Carvajal, ambos derrocados por los militares,
oligarquía y la intervención directa de los Estados Unidos.
Otros presidentes, como Ulises Francisco Espaillat, Leonel
Fernández y Danilo Medina, rindieron honores simbólicos a
Duarte, pero sin aplicar integralmente su pensamiento. El actual
gobierno, encabezado por Luis Abinader, ha desconsiderado y
colocado al país al servicio de intereses externos,
contradiciendo abiertamente el mandato histórico de Duarte:
“Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda Potencia
extranjera o se hunde la isla.”
Duarte no es una estatua ni una consigna. Duarte es Nación.
Duarte es Patria. Duarte es conciencia. Seguir a Duarte es amar,
proteger y desarrollar la República Dominicana, defendiendo la
soberanía, la dignidad humana, la justicia social y la
independencia absoluta.
“La Nación está obligada a conservar y proteger, por medio de
leyes sabias y justas, la libertad personal, civil e individual,
así como la propiedad y los derechos legítimos de todos los
individuos que la componen.” Juan Pablo Duarte.
¡Viva Juan Pablo Duarte!
¡Viva la República Dominicana libre, soberana e independiente!
Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador,
periodista, escritor, CEO presidente fundador del Congreso
Hispanoamericano de Prensa, Padre embajador del Periodismo
Latinoamericano, residente en New York.
