Obispo de San Pedro de Macorís llama a reflexionar sobre el sufrimiento y la obediencia en homilía del Domingo de Ramos
Por redacción -
Marzo 30, 2026

San Pedro de Macorís.-
En el marco de la celebración del Domingo de Ramos, el obispo de
la diócesis de San Pedro de Macorís y Hato Mayor, Mons. Santiago
Rodriguez, exhortó a los fieles a reflexionar profundamente
sobre el significado del sufrimiento, la obediencia y la
fidelidad en la vida cristiana, tomando como ejemplo el camino
recorrido por Jesucristo hacia la cruz.
Durante su homilía, el prelado destacó el contraste entre la
entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y la forma en que los
poderosos de la época manifestaban su autoridad. Señaló que,
mientras otros buscaban exhibir su riqueza y poder, Cristo
eligió la humildad como signo de su verdadera misión.
Asimismo, hizo referencia al cántico del Siervo sufriente,
resaltando la actitud de firmeza ante las adversidades, sin
recurrir a la violencia, lo que constituye, según explicó, una
enseñanza clave para los creyentes en medio de las pruebas de la
vida.
El obispo también abordó el relato de la Pasión, subrayando que
Jesús enfrentó la traición, la injusticia y el dolor con amor y
obediencia a la voluntad de Dios. En ese sentido, afirmó que
“sin obediencia no hay salvación”, invitando a los fieles a
asumir con fe los momentos difíciles.
Otro de los puntos centrales de la reflexión fue el aparente
abandono de Dios, expresado en las palabras de Cristo en la
cruz.
El prelado explicó que este pasaje no representa un abandono
real, sino una oportunidad para comprender cómo Dios acompaña al
ser humano incluso en medio del sufrimiento.
Igualmente, llamó la atención sobre la actitud cambiante del
pueblo, que pasó de aclamar a Jesús con palmas a exigir su
crucifixión, lo que consideró una invitación a examinar la
coherencia de la fe en la vida cotidiana.
Finalmente, recordó que la vida cristiana no se limita a
momentos de gloria, sino que también implica sacrificio y
entrega, tal como lo vivió Jesús, quien según expresó “pasó
haciendo el bien, sanando enfermos y sirviendo a los demás, aun
en medio de la incomprensión y el rechazo”.
La homilía concluyó con un llamado a vivir la Semana Santa con
recogimiento, fe y compromiso, siguiendo el ejemplo de Cristo en
su camino hacia la redención.
