Guayacanes y Juan Dolio: desarrollo,
tradición e historia viva en la costa de San Pedro de Macorís
Dos comunidades
costeras donde el pasado indígena, la herencia marítima y el
crecimiento turístico definen su identidad en el Este dominicano
Por redacción -
Enero 14, 2026
San Pedro de Macorís.-
Guayacanes y Juan Dolio se han consolidado como dos de los
principales referentes costeros de la provincia San Pedro de
Macorís, destacándose por su equilibrio entre tradición,
historia y desarrollo turístico organizado. Su cercanía a Santo
Domingo y a los principales aeropuertos del país ha favorecido
un crecimiento sostenido, sin que ello implique la pérdida de su
esencia comunitaria.
Guayacanes: raíces indígenas y vocación marítima
La historia de Guayacanes se remonta a la época precolombina.
En esta zona existió un asentamiento indígena conocido como El Corral, ubicado próximo a lo que hoy es el área de Talanquera Beach Club. El cementerio de esta comunidad aborigen se encontraba cerca del antiguo Hotel Punta de Garza, en la entrada del actual municipio, evidencia del valor histórico y arqueológico del lugar.

La bahía natural de Guayacanes, con su playa de suave
inclinación y arenas finas, ofrecía condiciones ideales para el
resguardo de embarcaciones frente a tormentas y fuertes
marejadas. Las cuevas cercanas servían de refugio natural para
los antiguos habitantes durante huracanes severos, reforzando el
carácter estratégico de esta costa desde tiempos remotos.
Durante los siglos posteriores, numerosos barcos que buscaban
protección no lograban atravesar los estrechos pasos entre los
arrecifes. Muchos de ellos, en su intento por huir de tormentas
o ataques de piratas, terminaron naufragando en el fondo del mar
Caribe.
Como testimonio de
esa etapa de navegación y aventura, se han encontrado en las
aguas del paraje de Juan Dolio restos de naufragios, cañones y
anclas, vestigios silenciosos de una intensa actividad marítima.
Antes de adquirir categoría municipal, Guayacanes formaba parte
del municipio de San Pedro de Macorís. Aun así, logró conservar
una identidad propia, marcada por la pesca artesanal, la vida
familiar y un ambiente tranquilo que aún distingue a la
comunidad.
Juan Dolio: crecimiento turístico y modernidad

Foto:
Alcaldía de Guayacanes.
Juan Dolio, por su parte, representa la cara moderna del
desarrollo costero. A finales de los años 80 y principios de los
90, el paraje experimentó un fuerte impulso gracias a la
inversión extranjera, motivada por la belleza de sus playas y su
alto potencial turístico.
Desde entonces, la zona ha evolucionado hasta convertirse en uno
de los destinos más organizados del litoral suroriental.
El municipio cuenta con una amplia oferta de restaurantes,
hoteles, bares, cafés, plazas comerciales, servicios de alquiler
de vehículos y vendedores de comida rápida. A la entrada de la
playa se encuentra un amplio parque que sirve como espacio de
recreación y encuentro para residentes y visitantes.
Juan Dolio se caracteriza por grandes edificaciones
residenciales y turísticas, una activa vida nocturna y casi
nueve kilómetros de playas de arena blanca que se extienden
entre Juan Dolio y Guayacanes, consolidando una de las franjas
costeras más atractivas de la región.
Los complejos hoteleros de la zona ofrecen variados paquetes
turísticos que incluyen restaurantes, spas, actividades
acuáticas y deportivas, así como excursiones. Entre los
principales hoteles se destacan Coral Costa Caribe, Emotions by
Hodelpa, Playa Esmeralda y el hotel de lujo cinco estrellas
Embassy Suites.
En el ámbito del turismo especializado, Juan Dolio alberga una
escuela de buceo de nivel internacional y los dos campos de golf
más importantes del sureste del país: el Metro Country Golf Club
y el Guavaberry Golf & Country Club. Además, en esta comunidad
opera Pinewood Indomina, el primer y único estudio
cinematográfico de la República Dominicana, reconocido
mundialmente por contar con el único tanque de agua diseñado
para la filmación de escenas complejas en alta mar.
Presente y futuro compartido
Guayacanes y Juan Dolio continúan creciendo como espacios donde
conviven tradición, inversión y vida comunitaria. El principal
desafío de ambas localidades es preservar su entorno natural, su
patrimonio histórico y su identidad cultural, garantizando que
el desarrollo siga siendo ordenado y sostenible.
Más que destinos turísticos, Guayacanes y Juan Dolio representan
una parte esencial de la historia, el presente y el porvenir de
San Pedro de Macorís.
