
SAN PEDRO DE MACORÍS, R.D. (VIPRENSA).-
“El descenso de nivel de vida y la escasa
productividad, combinados con una inflación persistente, crean las
condiciones para una mayor desigualdad y socavan los esfuerzos por
alcanzar la justicia social.” Gilbert Houngbo
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) emitió un informe que
advierte sobre un aumento en la tasa de desempleo a nivel mundial en el
transcurso de este 2024.
Dos millones de trabajadores se sumarían este año a las filas de las
personas que buscan empleo, con diferencias entre los países según el
desempeño de sus economías, estima la agencia laboral de la ONU, que
también prevé que persista la pobreza de los trabajadores. En América
Latina, la tasa de desocupación rondaría el 6%.
En 2024 se espera que dos millones de trabajadores más busquen un
empleo, lo que elevaría la tasa de desempleo mundial al 5,2%, un
retroceso con respecto al 5,1% de 2023, señaló este miércoles la
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En su informe de Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo:
Tendencias 2024, la OIT destaca que, aunque los mercados laborales han
mostrado gran resiliencia frente al deterioro de las condiciones
económicas, la recuperación de la pandemia de COVID-19 sigue siendo
desigual, ya que han surgido nuevas vulnerabilidades y las crisis
múltiples que erosionan la posibilidad de una mayor justicia social.
El desempleo ha caído por debajo de los niveles anteriores a la
pandemia, pero el desempleo mundial aumentará en 2024, al igual que las
desigualdades, además de que habrá un estancamiento de la productividad,
apunta el estudio.
La agencia laboral refiere que tanto las perspectivas del mercado
laboral como el desempleo mundial empeorará debido a la fragilidad de la
economía global.
Esta tendencia es especialmente preocupante en las economías avanzadas,
donde se espera un aumento significativo en el desempleo, Richard Samans,
director del departamento de investigación de la OIT, señaló que
"proyectamos una modesta caída de los resultados en los mercados
laborales, en parte porque el crecimiento se está desacelerando en todo
el mundo". La desaceleración del crecimiento económico se considera uno
de los principales factores detrás del aumento del desempleo a nivel
global.
La OIT explica que las diferencias entre los países de renta alta y baja
se mantienen y cita que mientras que la tasa de brecha de empleo en 2023
era del 8,2% en los países de renta alta, se situaba en el 20,5% en el
grupo de renta baja. Del mismo modo, la tasa de desempleo en 2023 fue
del 4,5% en los países de renta alta, y del 5,7% en los de renta baja.
Más trabajadores pobres
El reporte advierte que la pobreza de los trabajadores persistirá y
expone que, pese a la disminución que registró después de 2020, el
número de trabajadores en situación de pobreza extrema es decir, que
ganan menos de 2,15 dólares por persona y día , aumentó en cerca de un
millón en 2023. En tanto que los trabajadores en situación de pobreza
moderada los que ganan menos de 3,65 dólares por persona y día, subió en
8,4 millones en el mismo año.
Además, los ingresos disponibles han disminuido en la mayoría de los
países del G20 y, en general, la erosión de los niveles de vida
resultante de la inflación “no es probable que se compense rápidamente”,
calcula.
Los datos muestran que la desigualdad de ingresos también se ha
incrementado, y la merma de la renta real es un mal presagio para la
demanda agregada y una recuperación económica más sostenida.
El 58% del empleo es informal
La agencia también proyecta que las tasas de trabajo informal
permanezcan estáticas en 2024, representando alrededor del 58% de la
mano de obra mundial.
Por otra parte, detalla que la participación de las mujeres se ha
recuperado rápidamente tras la pandemia, aunque aún hay una notable
brecha de género, especialmente en los países emergentes y en
desarrollo.
En cuanto a las tasas de desempleo juvenil, la cantidad de personas que
no estudian, trabajan o reciben formación, sigue siendo alta,
especialmente entre las mujeres jóvenes, lo que supone un gran reto para
las perspectivas de empleo a largo plazo.
Otro factor importante es que las personas que se han reincorporado al
mercado laboral tras la pandemia tienden a no trabajar el mismo número
de horas que antes, mientras que el número de días de baja por
enfermedad ha aumentado significativamente.
A pesar de los avances tecnológicos y el aumento de la inversión, el
crecimiento de la productividad ha seguido ralentizando, en parte debido
a que gran parte de la inversión se ha destinado a sectores menos
productivos, como los servicios y la construcción.
La escasez de mano de obra calificada y el dominio de los grandes
monopolios digitales, que impide una adopción más rápida de la
tecnología, especialmente en los países en desarrollo y en sectores con
predominio de empresas de baja productividad, son otros elementos que
frenan la productividad.
Desequilibrios estructurales
El director de la OIT, Gilbert Houngbo, expresó preocupación al
considerar que, al parecer, los desequilibrios identificados en el
informe “no son simplemente parte de la recuperación pandémica, sino
estructurales”.
“Los problemas de mano de obra que detectamos suponen una amenaza tanto
para los medios de vida individuales como para las empresas, y es
esencial que los abordemos con eficacia y rapidez. El descenso del nivel
de vida y la escasa productividad, combinados con una inflación
persistente, crean las condiciones para una mayor desigualdad y socavan
los esfuerzos por alcanzar la justicia social. Y sin una mayor justicia
social nunca tendremos una recuperación sostenible”, puntualizó Houngbo.
América Latina
En su apartado dedicado a América Latina y el Caribe, el estudio reporta
que las tasas de empleo no han vuelto del todo a los niveles anteriores
a la pandemia, aunque sí se ha reducido la brecha de género, con la tasa
de participación de las mujeres casi igual a la previa a la pandemia. La
brecha de género, no obstante, aún es de 24 puntos porcentuales.
La creación de empleo contribuyó a reducir la tasa de desempleo en la
región, pero las perspectivas son débiles, argumenta la OIT y precisa
que la desocupación llegó a 6,2% en 2023, por debajo del 8% de 2019,
antes de la pandemia.
Para 2024, la agencia estima que el desempleo se mantendrá en torno al
6%, igual que en 2025, debido a la desaceleración de la economía, que
impediría la generación de puestos de trabajo.
La mayor desocupación se registraría entre los jóvenes, que ya en 2023
alcanzó un 13,6% y seguiría aumentando marginalmente hasta 2025, alerta
la OIT.
El informe resalta además un descenso en 2023 en la brecha de empleo
(personas sin trabajo que quieren incorporarse al mercado laboral, están
buscándolo activamente o no), hasta los 434,8 millones, frente a 440,4
millones en 2022, cifras que nuevamente se asemejan a las anteriores a
la pandemia.
La OIT destaca también que se mantiene aún muy alta la tasa de
informalidad en el empleo global, ya que fue del 58 % en el recién
terminado ejercicio 2023.
Se señala por otro lado que la participación de la mujer en el mercado
laboral se ha recuperado rápidamente tras la pandemia, pero aún existe
una notable brecha de género, especialmente en las naciones emergentes y
en desarrollo.
El informe constata además que las personas que se han reincorporado al
mercado laboral tras la pandemia “tienden a no trabajar el mismo número
de horas que antes”, mientras que el número de días de baja por
enfermedad ha aumentado significativamente.
La OIT constata con preocupación una bajada de la productividad laboral,
regresando a índices de la década anterior, pese a los avances
tecnológicos y el aumento de la inversión, debido a factores como la
llegada de más impulso inversor a sectores menos productivos, caso de
los servicios o la construcción.
La organización señala como otros obstáculos para el ascenso de la
productividad el dominio de los grandes monopolios digitales, algo que
en opinión del organismo impide una adopción más rápida de las nuevas
tecnologías, especialmente en países en desarrollo.
Aunque, se anticipan mejoras modestas para 2025, la perspectiva a corto
plazo en estas economías es sombría.
La OIT también destaca que esta tendencia de aumento del desempleo a
nivel mundial podría obstaculizar el progreso hacia el objetivo de
eliminar la pobreza extrema para 2030, un objetivo importante de
desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
Además, el aumento del desempleo podría llevar a niveles de deuda
insostenibles en muchos países en desarrollo, lo que agravaría aún más
los desafíos económicos.
“Sin una mayor justicia social nunca tendremos una recuperación
sostenible.”
Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora,
Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero E-mail
periodistaaaguilar@gmail.com
